El 2 de abril, la mayor parte de los 25 millones de habitantes de Shanghái fueron confinados obligatoriamente debido al peor brote de coronavirus en China desde comienzos de 2020; aunque es relativamente bajo comparado con otros países.
Autoridades informaron que la ciudad permanecerá confinada mientras se evalúan a sus 26 millones de residentes.
Los residentes han reportado a través de la red social Weibo, escasez de los servicios de abasto de alimentos; dejando a cientos de hogares sin acceso a productos básicos de comida.
Las autoridades reafirman que Shanghái tiene suficiente comida, pero un vicealcalde, Chen Tong, reconoció que llevar los alimentos a los hogares es un desafío.
En algunas ciudades, el personal sanitario local ha tomado las medidas como irrumpir en las casas de ciudadanos, eliminando mascotas durante la cuarentena de sus dueños. Esto bajo el precepto de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos en el que se sugiere que la transmisión de las mascotas a sus dueños es viable, aunque “poco probable” y careciente de pruebas.
Shanghái redujo el lunes las restricciones en algunos barrios tras las protestas por las estrictas normas contra el COVID-19. Empezarán a permitir gradualmente que los habitantes de las zonas con menos casos abandonen sus domicilios, aunque no está claro cuántas personas podrán salir de sus casas ni cuándo.
